top of page

Mis historias en primera persona

DOBLE RACIÓN DE CARNE

HISTORIAS EN PRIMERA PERSONA
GLORIA PARQUE

(Con imágenes candentes del encuentro)

En mis días de adolescencia y juventud, los viajes a Córdoba eran mucho más que un escape a las sierras. Lo que realmente me atraía eran los encuentros ardientes con chicos que me recibían con un deseo insaciable, acogiendo mi cuerpo con una pasión que aún hoy enciende mis recuerdos. Entre ellos estaba Julián, un nombre que resuena en esta historia, alguien con quien compartí noches que marcaron mi piel y mi alma.

En Buenos Aires, mi vida sexual floreció con encuentros fugaces y relaciones que oscilaban entre lo casual y lo intenso. Así conocí a Sergio, un compañero de clases que despertó en mí una libertad sexual desbordante. Nuestro primer encuentro, bajo los pupitres de un aula, fue un torbellino de lujuria que nos dejó jadeando y ansiosos por más. Sergio no solo me llenó de ideas subversivas, sino también de un placer que me atravesaba sin límites.

Decidida a moldear mi cuerpo a mi gusto, me hice un aumento de busto, un toque estético que potenció mi confianza y deseo. Cuando llegó el momento de estrenar mis nuevos atributos, supe exactamente qué quería: una experiencia inolvidable. Aprovechando un fin de semana libre en mi departamento, invité a Julián desde Córdoba y a Sergio, orquestando un trío que prometía llevarnos al borde del éxtasis.

Julián llegó primero, agotado pero con los ojos brillando de anticipación. Nos fundimos en besos profundos, como en aquellos días en Córdoba, nuestras manos explorando con urgencia. Mis dedos trazaban el contorno de su bulto, cada vez más duro bajo su pantalón, mientras él hundía los suyos entre mis piernas, desatando un calor que impregnaba el aire con el aroma del sexo. Lo mantenía al borde con caricias lentas, mis dedos simulando una paja que lo hacía gemir.

El timbre rompió el momento. Era Sergio, su voz cargada de impaciencia al saber que Julián ya estaba conmigo. Bajé a abrirle, recibiéndolo con un beso voraz que reflejaba el fuego que ya ardía en mí. Subimos al departamento, y tras presentarlos, ofrecí café, pero ambos lo rechazaron, sus ojos fijos en mí. “Sacate la blusa, quiero ver tus tetas,” dijo Sergio con una sonrisa pícara. Obedecí, dejando que mis nuevos pechos brillaran bajo sus miradas. Nos sacamos fotos, mis curvas como protagonistas, rompiendo el hielo y encendiendo la chispa final.

Sin más preámbulos, nos dirigimos a mi habitación, donde una cama enorme aguardaba, lista para nuestra danza. Julián se tendió boca arriba, y yo, ansiosa, me arrodillé para tomar su pija en mi boca, saboreándola con una lentitud que prometía más. Sergio, detrás de mí, deslizó mi ropa interior, dejándome expuesta. En cuatro, con Julián llenando mi boca y mi culo al aire, la noche cobró vida. Sergio hundió su lengua en mi concha y mi culo, alternando con dedos que exploraban cada rincón, preparándome para lo que vendría.

De pronto, sentí la pija de Sergio deslizarse en mi vagina, un vaivén profundo que me hacía gemir contra la erección de Julián. “Es para que te dilates,” murmuró Sergio, mientras sus dedos se aventuraban en mi culo, primero uno, luego hasta tres, estirándome con una intensidad que me dejaba sin aliento. Me monté sobre Julián, cabalgándolo con movimientos precisos, mis caderas danzando para sentirlo hasta el fondo. Besaba su boca, perdiéndome en su sabor, mientras Sergio observaba, su mirada cargada de deseo.

Entonces, sin planearlo, Sergio se unió, deslizando su pija en mi culo. ¡Una doble penetración! Mi primera vez, un sueño de películas porno hecho realidad. Sentía sus cuerpos moverse dentro de mí, un ritmo que me llevaba al límite, entre gemidos y jadeos. Sergio entraba y salía, alternando con pausas que avivaban la tensión, mientras Julián, agotado, acabó primero, dejando el preservativo lleno de su leche.

Me tendí boca arriba junto a Julián, y Sergio se acercó, su pija frente a mi rostro. La chupé con devoción, ansiosa por lo que venía. “Quiero darte mi leche en la boca,” dijo, y yo, con una sonrisa, respondí, “Me voy a tomar toda tu lechita.” Se masturbó sobre mi cara, mi lengua rozando su punta hasta que un chorro caliente golpeó mi nariz, seguido de más que cayeron en mi boca y alrededor de mis labios. Reí, embriagada, mientras usaba mis dedos para recoger cada gota, llevándola a mi boca con deleite.

Esa noche fue mi debut en un trío, una experiencia que grabamos en fotos y un video aún inédito, guardado como un tesoro. Si querés ver más, las imágenes de esa noche están en la galería VIP de Gardelhat.com – Gloria Parque. ¡Sumate y dejate llevar por la pasión!

Gloria Parque garchando con 2 chicos
Gloria Parque garchando con 2 chicos
Gloria Parque garchando con 2 chicos
Gloria Parque garchando con 2 chicos
Gloria Parque garchando con 2 chicos
Gloria Parque garchando con 2 chicos
bottom of page